20 de marzo de 2012

La muerte

Ayer la nombró mi amiga S. La nombró y lo destaco porque no es un tema en el que me haya parado a pensar últimamente. Antes era cada dos días o tres. La pulsión de muerte siempre me recordaba esa caducidad inherente al ser humano.
Y pensé: estoy rodeada de muerte.
Tecleo: "X. artista muere/fallece". No hay respuesta de Google. "Venga tío, es del 23, es de la generación de Tàpies. TIENE QUE ESTAR MUERTO". 
Tomo un par de volúmenes de la estantería y leo: "Nació en Oviedo (...) estudió (....) Medalla de (...) MUERE (no me importa cómo/solo/acompañado/en una cuneta". Muere y eso es lo que me importa.
Dejar todo atado. Para que los hijos no se preocupen, no se peleen, para que sólo se tengan que repartir el dinero. Están vivos pero hablan desde los muertos.
Estornudo. Hoy estornudo más que otros días. Hay mucho polvo, arañas y pelusas entre las volutas de los marcos, en las maderas de los bastidores, en la vuelta de los lienzos. Hemos limpiado la casa. Hay las paredes de una casa aquí. Ahí el paisaje que compró en esa tiendita de París, ahí el porfinloencontré. Y ahora están, de espaldas y mudos, castigados mirando la pared.

6 de marzo de 2012

Heinrich Maneuver

Cuddle, just cuddle. O un té, sí, beber a sorbitos activa una madalena y un proust y es volver a casa después de la tormenta. Entra en calor. Bueno, no es que hayas cogido frío. Qué diablos, sí has cogido frío. De poner las entrañas en la mesa del carnicero y enseñar tu corazón que normalmente está enjaulado. Ahora, ahora que sangra, cuando hay líquido siempre vienen los resfriados.
Probemos a sanasanaculitoderana. Hago chas y el dolor ha desaparecido. Porque no tienes huesos, tienes cartílagos, eres elástica. Eres junco. Soplo tus heridas, escupo saliva en la rozadura y restriego tu cara tiznado. Cachete amoroso en el culo, y hala, sal a correr. Nada de esto ha pasado. Sí, sí ha pasado pero no hablaremos de ello porque somos futuro, somos futuro y sabemos que todo lo vivido es simple (madremía qué fácil parecía decir esto) aprendizaje.
Venga que te pongo una manta o te visto por los pies con las botas de combate para salir a bailar peligrosamente. O te pongo una manta o espero o...

28 de febrero de 2012

Un lobo, una cabra y una caja de lechugas


He llegado a la conclusión 
de que tengo una cantidad concreta de amor
Y puedo repartirla como me venga en gana
pero es una cantidad concreta.

24 de febrero de 2012

Peceras (resultado de diez minutos mirando una cautivadora luz de intermitente reflejarse en un cristal de escaparate)

Empecé en una pecera y siempre vuelvo a una pecera. Tan signo de tierra y siempre haciendo burbburbburbbujas, siempre aplastando narices y elevando branquias, exponiendo mis funciones digestivas, mis biorritmos al descuido de la visita escolar.
Empecé sí, en un cubículo acristalado donde siempre era de noche y siempre era desamor y las más de las veces sexo con mentiras. Ahora me acuerdo, sí, los otros eran unos ciegos.
Le siguió una gran pecera, una naranja y transparente a la cuesta del éxito donde lo primero que me preguntaron era si quería correrme juergas y lo último si me quería bajar los pantalones. Jugué a travestirme. Pero sin confusiones. En definitiva sí, fue mi mejor pecera. Quizás porque los peces eran mejores, más equilibrados, de nadar y guardar la ropa. Pero las visitas escolares seguían, como siempre, golpeando el cristal en vez de ver mi agonía.
Luego fue la pecera invertida. Yo no era pez sino escolar y el otro, que si era pez, un gran escualo, al que señalábamos y nos reíamos. Pero seguíamos siendo una mierda de carpas ahogándonos sin remedio.
Al final aquí, otra pecera. Con vistas a la calle: desde aquí pasan los blahnik, sólo veo la mitad de la realidad. La realidad de (las) rodillas. Y cómo me gustaría quitar los paréntesis para que mis branquias-tupper tuvieran una puerta.

20 de febrero de 2012

Unicornios

Podría echar una foto y sería más rápido; más fast food y menos sobremesa que es lo que verdaderamente importa. Todo, al final, es paladeo.
Comienzo
Es un unicornio. Lo veo pasar alrededor de las 14 h. entre mi nerviosismo de cerrar quehaceres y empuñar las llaves para clausurar el paso. En los 5 largos minutos que dura su performance, el tiempo pausa: pausa el portero que deja que se arremolinen de nuevo las hojas, pausa el transportista al que no parece pesarle el mueble, pausan hasta las cuarentonas de ducados en la puerta y tiritona de medias cristal.
Este unicornio es un personaje de comic. Siempre tiene el mismo aspecto. Siempre causa la misma impresión. Es un unicornio autoconclusivo.
El pelo con ondas de enciéndemeelpitilloyllámameputaperoconcariño, ladeado, inútil salvo para un posado; la cara de orgasmobonito; un abrigo de pelo corto que no es abrigo sino indicador de estación; una falda tubo; zapatos de tacón infinito pero al final de unas piernas de adolescente. No sé si es mujer, niña que tomó prestado el armario de su madre. Lo cierto es que es mujer sin sexo porque todos la miramos por unicornio. Ninguno de ellos la mira pensando en el sonido de sus nalgas contra las caderas.
Puede que sea prostituta de lujo. Pero no coge taxi sino que dobla la esquina de Lagasca y baja Alcalá.
Puede que vaya a un baile. Un baile que nadie conoce pero donde seguro mira lánguidamente esperando un besamanos.
Puede que su vida sea ser un unicornio. Ser y pausar nuestra rutina.

16 de febrero de 2012

Cabaret

Si me viera fauna mongola diría que soy una moderna de libro. Más aún ahora que rozo la malasañez. Pero no lo puedo evitar: soy bipolar (mientras clava en mi pupila su pupila azul el abrigo de leopardo que atesoro desde hace años)
De lunes a viernes, de 10 a 2 y de 4 a 8 ver pasar el dinero y la especulación delante de mis narices mientras me entretengo con una cinta de medir, catálogos razonados de obra y labor de Sherlock Holmes en Internet. Y tuiteo los millones de Londres y NYC como si los hubiera visto desfilar delante de mis ojos (billete a billete). De 10 a 14 y de 4 a 8, hablando de arte pero podrían ser ferraris. Sería incluso mejor. Tendría el mismo amplio vocabulario y no tendría la sensación de estar olvidando a Lacan o a Szizek por el camino.
Y los miércoles tarde mis verduras. Las remolachas y zanahorias que son como mis recientes sobrinas: deseando que llegue el día para echarles fotos y acomodarlas en casa y mimarlas. Tan sencillas. Tan veraces. Tan vivas.
Y los jueves tarde cerrar corriendo la cancela dejando atrás balances de artistas en el olvido y querer cambiar el mundo a pequeña escala, en estas cuatro esquinas que se llaman Olavide. El orden del día que es un orden del mundo. Y lo mismo da el agua que el pequeño comercio, siento que he bebido de esos temas desde la cuna. 
Y el fin de semana ¿qué? correr sin huída, correr para desdoblarse y abarcar en las míseras 48 horas los madriz, las noches y los días.
Burbujea el puchero de las habituales lentejas de domingo que serán carne de tupper de la semana. Resaca, libro o peli. Me limo las uñas y las pinto en color rosapalo acorde con el manejo de dinero en forma óleolienzo.   
Doble vida sin ser corista. Sin tener ni un puto secreto que desvelar en unas memorias. 
Doble vida que será bipolar. Open call for psychiatrists

7 de febrero de 2012

Turu rú/Tururú/Túrurú


Turu rú y saco la lengua a los que me aplastan los pies con tanto árbol genealógico y tanta hostia de justificarme con renglones. Después de una discusión encarnizada donde mi oponente sabe que guardo bibliotecas enteras en la memoria con las que devolverle el golpe, me doy la vuelta y conversación zanjada: porque hay cosas mejores que hacer y lugares que conquistar y saltar a la comba como bucle de ocio sin fondo.

Tururú: así en rápido porque no me sienta bien la luz del flexo y se me rompen los lápices al escribir. Que yo quiero ver la luz del sol y correrme las medias y bailarbailarbailarbailar hasta ver restallidos de luz como si fuera añonuevo.


Tú rurú, que estás ahí sentado constreñido por un 100x80 y un subirybajar Barquillo y muakmuak de riojas en la mano. Deja de hacer doblecheck a las fortunas del país mientras extiendes tu saco de dormir en el sol, que tu camino no está en el traje de cinco piezas sino en las lavanderías y los baños públicos