lunes 9 de noviembre de 2009

Medias enteras

Inicio sin término. Con el tiempo y bastante tesón aplicado a girar pies. Sin embargo: acabé la escuela porque nunca fui de hacer novillos. Acabé la carrera porque no tenía nada mejor que hacer.

El dibujo lo dejé porque me hice mayor. Porque me agarró la pluma bien fuerte y no tenía más manos para los Alpino. Porque ya no fui a clases de dibujo y no podía sostener más una afición.

El deporte lo dejé porque sudaba y nunca me han sentado bien los pantalones cortos. Porque se ponía serio y yo no era lo demasiado buena como para responsabilizarme de mí misma.

El teatro lo dejé porque el siguiente paso era muy grande y no quería ser actriz sino parecerlo.

Dejé de querer ser Diane en el mismo instante en el que me miré al espejo y vi que tenía caderas, la piel tostada y el cabello limpio y con volumen. No nos engañemos, no se puede ser musa de crooner con un aspecto saludable.

Y no he dejado de fumar porque ni siquiera he fumado. Si no, ya lo habría hecho.